lunes, 4 de enero de 2010

Vida Monástica


La Orden de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento se distingue en la Iglesia por:

1) la vida monástica;
2) la vida contemplativa;
3) el modo característico de practicar los Consejos Evangélicos;
4) entregada a la adoración del Misterio Eucarístico;


El monaquismo es algo innato en el hombre, nace del deseo de la búsqueda de lo divino y en una pluralidad de formas es patrimonio de todas las culturas y de todas las religiones, realizado según las diversas divinidades. Las motivaciones del movimiento monástico cristiano son profundamente evangélicos, no es posible definirlo porque se expresa en varias formas y dar un definición significa definir solo una determinada forma de vida monástica. No obstante la variedad de sus formas, podemos decir que tal movimiento tiene en común la actuación de la separación del mundo en modo concreto y eficaz; el empeño ascético, manifestado de variadísimas formas y en los diversos grados de ascesis.

Pero si queremos encontrar el elemento espiritual que las unifica a todas, podemos decir que la vida monástica es un camino de fe, es la búsqueda de Dios, con el fin de alcanzar aquella conversión que hace el verdadero cristiano. Para tal fin vienen prescriptos los medios: obediencia, silencio , humildad, trabajo manual, Oficio Divino al cual nada se debe anteponer.

Por su naturaleza la vida monástica no es exclusivamente contemplativa y ni siquiera necesariamente dada a la obra de apostolado, pero uno y otro , con acentos en el aspecto contemplativo.

El apostolado monástico es normalmente desarrollado en el ámbito del monasterio; el orden de la casa, el uso del tiempo, la distribución de las ocupaciones, el tipo de trabajo forman parte de este cuadro característico.

La dimensión de la espiritualidad monástica de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento la lleva a vivir de Dios, al conocimiento de Dios, al continuo ascenso a Dios, a participar de su gracia, al Misterio de Dios. Este proceso tiene su base en el interior, en el silencio y en la humildad y el medio para realizarlo es uno solo: Jesucristo, con el cual la adoratriz se pone en contacto mediante los sacramentos y la oración adorante.

La Adoratriz afirma su fe, primero testimoniando " la presencia permanente de Jesús en el Santísimo Sacramento" y de consecuencia cuanto aprende del Santísimo Sacramento, el amor reciproco en Cristo. Amor-caridad significa solidaridad, fraternidad. La caridad es el misterio de la humildad; aquí la Adoratriz concilia: fatiga en común-canto en común-oración en común-etc. vivir juntas todo esto comporta un fin, y este fin es el amor que nos ha propuesto Jesús.

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